“Anforas: Anatomía de un mal entendido”

Cartel exposición

El Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco ha inaugurado la exposición ‘Ánforas, anatomía de una malentendido’, del artista argentino Abel Robino. La muestra, que se podrá visitar del 17 deseptiembre al 9 de noviembre, se enmarca dentro de la programación cultural de ‘El Rioja y los 5 sentidos’ y trata de recrear el mundo de las ánforas con diferentes expresiones artísticas, desde dibujos hasta video-creaciones, en estecaso a cargo del artista Diego Pittaluga.

El punto de partida de esta exposición, que permanecerá abierta al público de martes a domingo de 10 a 20 horas, es la idea de considerar las ánforas comola expresión de la caja de Pandora. Una idea que llevó a Robino a crear duranteun año todo tipo de dibujos y esbozos con forma de ánfora. Sensual y práctica, el ánfora era portadora de los líquidos más esenciales: el agua, la leche y los primeros elaborados, como la cerveza, el aceite y, por supuesto, el vino

El artista argentino señala su intención de “abandonar el lugar del artista ejecutante de piezas que se cuelgan y abordar la postura del comisario de exposición, quien elige piezas y arma un evento cultural, provoca fricciones, enigmas y fastidio al espectador, todo, pero nunca insensible y consensual”.

Bajo este prisma, el Museo Dinastía Vivanco ofrece una exposición en la que sejuntan obras de corte artístico y otras en los márgenes de lo extraño. Es decir, se incluyen elementos técnicos, como las herramientas; y otrospuramente artísticos, como cuadros y esculturas. Se configura, así, lo que Robino define como una ‘colexposición’, que irá creciendo a medida que se exhiba en otros puntos como el Museo de Bellas Artes de Argentina.

La exposición se enmarca en el capítulo que ‘El Rioja y los 5 Sentidos’ denomina ‘El arte del vino’ y que incluye también una muestra de pintura y escultura de Laura Correa y Nilo Manrique en el Centro de Interpretación del Vino de Haro.

Una muestra para resaltar y homenajear esos primigenios recipientes donde se guardaban los primeros vinos de la antigüedad.

Robino a reunido para esta muestras bocetos, un mosaico de un ánfora acostada según la tradición budista de 7 metros de largo, boceto con fotos de un templo indio, miniaturas de ánforas dibujadas en cabezas de cerillas o en granos de arroz, prestadas por un coleccionista argentino.

También se incluye un pedazo de piel humana de un condenado a muerte con un tatuaje de ánforas, encontrada en el museo de la Policía en América Central ; una copia del holograma de un ánfora griega que la NASA envió a Marte con la sonda 2001 Mars Odyssey, y la única pieza falsa de la exposición: una pequeñísima ánfora para perfume femenino, hallada en los territorios de Caná.

Ver fotografías de la exposición.

1 comentario

1 comentario

  1. Oenopedion » Vuelta al ánfora. 16 dUTC mayo dUTC 2012 12:19 am

    […] Si bien este método no permite un control tan completo del proceso  como estamos acostumbrados, para el consumidor con un espíritu libre, abre un camino claro hacia un tipo muy nuevo de vino, el sabor del famoso vino romano que se creía perdido para siempre. ¿Quién sabe si no veremos las tinajas de Valdepeñas, abandonar su función estética en aceras y rotondas, para volver a su origen, las bodegas? Enopión, hijo de Dioniso, rey de Oenopedion “Anforas: Anatomía de un mal entendido” […]

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