Miedo a los “.wine” y “.vin”

Recientemente, ICANN (Corporación para la Asignación de Nombres y Números en Internet), la agencia norteamericana privada para la supervisión técnica de nombres dominios de Internet, ha decidido reconocer nuevos dominios genéricos de máximo nivel (extensiones). El objetivo es darle a una comunidad, marca o territorio la posibilidad de registrar una dirección web diferencial sobre la base de su actividad. Hasta el momento, se han presentado 4 candidaturas relacionadas con el sector del vino: 3 empresas privadas compiten por administrar el dominio “.wine” y una cuarta el dominio “.vin”. Una vez que ICANN determine los solicitantes que se harán con estas extensiones, esas empresas podrán comercializarlos permitiendo que individuos y/u organizaciones combinen dichas extensiones con los nombres de dominios de Segundo nivel, dando lugar así a una dirección web personalizada como por ejemplo:   “chianti.wine”, “champagne.vin”, “rioja.wine”, “port.wine” o muchas otras combinaciones..

Esta nueva terminación ya le está quitando el sueño a más de un empresario del vino, ya que puede dar pie al robo de marcas e incluso a fraudes digitales. Por ejemplo, cualquiera podría adquirir la dirección www.champagne.vin y crear una web que no tiene nada que ver con los productores, empresas o comercios de esta bebida. Para evitarlo, todos los interesados tendrían que volver a registrar sus dominios con la terminación en francés y en inglés.

Otro problema que traerán las nuevas terminaciones es la vuelta a la especulación de nombres de páginas webs, una práctica ya casi abandonada. Se podría dar la situación de que el primer comprador del dominio champagne.vin solo lo adquiera por unos pocos dólares con el objetivo de revenderlo después por una fuerte suma de dinero.Los nombres web de regiones vinícolas de todo el mundo con punto wine y punto vin podrían estar a disposición de la persona más rápida en abalanzarse sobre ellas.

Un segundo problema de los nuevos dominios sería saber quién debería ser legítimamente poseedor de un nombre de IG o de DO. En el caso de www.champagne.vin, lo más lógico es que ese atributo recayera sobre el Comité Interprofessionel du vin de Champagne (Comité Interprofesional de los vinos de Champagne), la asociación francesa que reúne a productores y a organismos oficiales, pero ¿también podría tener derecho a adquirirla alguna bodega de la región?

Otro inconveniente para el mundo vinícola es la existencia de dos dominios diferentes para el mismo fin: wine y vin. Esto llevaría a que una empresa tuviera que pagar dos dominios adicionales al punto com, lo cual llevaría a enredos y gastos actualmente inexistentes.

Ninguno de los cuatro proyectos presentados, así como tampoco las reglas establecidas por ICANN garantizan la protección de los nombres de indicaciones geográficas. Además, las empresas candidatas ya han anunciado su intención de subastar al mejor postor los nombres de dominios de Segundo nivel. Actuando de ese modo, el dominio del nombre de una D.O. con la extensión “.vin” o “.wine” podría ser vendido a una empresa o particular ajeno a dicha D.O. Teniendo en cuenta que no se desarrollado ningún procedimiento de objeción para proteger a las Indicaciones Geográficas, algo que sí se ha hecho en el caso de las marcas, EFOW (Federación Europea de Vinos con Denominación de Origen) considera que ICANN no puede aceptar estas candidaturas tal cual están, debiendo adaptar las reglas del juego a las necesidades y derechos que amparan la protección de los nombres de indicaciones geográficas vitivinícolas.

Los miembros de EFOW y la propia federación esperan que otras organizaciones del mundo vitivinícola se unan a esta reivindicación y que los gobiernos de países productores y la Comisión Europea intensifiquen sus esfuerzos para hacer que el Consejo de Administración de ICANN entre en razón y haga que su Consejo de Administración establezca procedimientos de protección para las indicaciones geográficas.

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